Tener siempre presente el hoy y cada día tener en cuenta el presente, es uno de los conceptos de esta metodología que mas me esta sirviendo en mi trabajo cotidiano. Esta reflexión continua me sitúa en el punto de partida de muchas tareas de mi trabajo en la biblioteca. Ya no sólo en la parte de formación de usuarios, que hasta ahora a falta de método me he ayudado de mi intuición y un poco de sentido común, si no también en aquellas de apoyo a la docencia e investigación, difusión de la información, etc.
En general, soy más de acción que de investigación y esto me lleva en muchas ocasiones a lo que yo llamo “caos controlado”. Pero eso no quita que sea consciente que la incorporación de metodología, aunque de momento sea ínfima, me aporta más tranquilidad y seguridad.
Otro aspecto que veo muy importante de situarnos en el ahora, es la visión positiva y la crítica constructiva. En general los bibliotecarios formadores somos muy autocríticos en nuestras experiencias formativas, es como si tuviéramos a la espalda una carga excesiva de responsabilidad para que nuestra tarea formativa sea seria. ¡Estamos en la Universidad! Sin embargo veo que por nuestra propia profesión, en cambio continuo, nuestra formación documentalista, bibliográfica, en nuevas tecnologías, redes sociales, etc. e incluso esa intuición que antes mencionaba, creo que no nos lleva por mal camino.
No es que este hoy muy triunfalista, simplemente es que veo que trabajamos en la transversalidad, y allí puede ser donde nuestro apoyo y colaboración a la docencia e investigación se puede realizar de mejor forma. Ayudando a los estudiantes a que adquieran las habilidades informacionales que les sea útiles en sus estudios universitarios y el resto de su vida.
Biblioteca y docencia deben de estar unidos y colaborar juntos. La primera porque da servicio a sus usuarios, los docentes, y estos últimos porque su mayor instrumento para la docencia e investigación es la biblioteca.
En realidad, con las lógicas diferencias tecnológicas, la función de los bibliotecarios viene siendo la misma desde hace muchísimos años: gestionar y difundir la información. Y la de los docentes e investigadores también: Localización, recuperación, análisis y evaluación, gestión de la información y difusión de una nueva información. Y vuelve a comenzar el ciclo.
Pero este ciclo se rompe en muchas ocasiones, no sé muy bien si porque la biblioteca no somos capaces de hacernos ver (marketing?), o damos por sabido cosas, que nuestros usuarios desconocen. O bien porque los docentes no son tampoco capaces de trasmitir sus necesidades o desconocen los servicios que la biblioteca les puede dar.
Seguiremos trabajando…
Cierto es que somo autocríticos en formación, pero no es menos cierto que contamos con 2 herramientas, que quizás, los profesores no pueden utilizar debido a que cuentan con mayor número de alumnos.
ResponderEliminar1. Comunicación: la formación se realiza en grupos reducidos.
2. Encuestas de satisfacción que puntuan la calidad del curso y profesorado, así como un apartado de observaciones, del que siempre tomamos buena nota para seguir como bien dice Águeda, trabajando.